lunes, 19 de octubre de 2009

Misma piedra, mismo pie...

Tantas lágrimas derramadas, una vez mas...
Quise decirle tantas cosas, pero frente a el enmudecí, mi cuerpo delante de el se convirtió en un pedazo de lo que fui, mudamente solo pude llorar y temblar de impotencia.
Su calma, su mirar, sus palabras que una vez mas se clavaban certeras en mi corazón, destrozándole una vez mas.
Quise decir tantas cosas, pero no me dejó...Me juzgó y condenó sin aceptar mis suplicas ni mis lágrimas, es cierto, el ladrón juzga por su condición...Pensar que yo seria capaz de jugar con sus sentimientos, como el jugó con los mios, solo hacer certera una cosa en mi cabeza: Nunca me conoció realmente...
Y yo ilusa caí con la misma piedra, tropezando con el mismo pie.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ay mi querida morocha!
Don't let you go in the way of the dodo.
Vuelves a tropezar con la misma piedra, ahogando tus sueños y persiguiendo quimeras.
Semanas atrás dejé mis esperanzas para que tú alcanzaras tus alegrías y sin embargo sigues con lágrimas.
Existen hombres que no merecen lo que tienen y mujeres que no se dan cuenta de ello, yo daría lo que fuese por hacerte feliz pero tu prefieres las lagrimas y me alejas y me dejas con las manos atadas, empeñándote en seguir haciéndote daño.
Discúlpame, sé que me fui en una, pero me da coraje.
Néstor